No hay ave que no cambie su plumaje cuando las
temporadas cambian.
Es
interesante ver como ahora que en Hungría finalmente se ha ido el frío del
invierno la ciudad ha recobrado su verdor y las mañanas se llenan del canto de
las aves que anuncian con precisión la salida del sol.
Pero más
que una armoniosa alarma natural, estas mismas aves sin saberlo tienen un
mensaje bien importante que dejarnos. Nos vienen a mostrar cómo es importante desprenderse
de aquel plumaje grueso y tupido que bien les sirvió durante el invierno para
ahora adaptarse a las temperaturas mucho más elevadas de la primavera. La
ciudad ahora cambio los copos de nieve por una lluvia de plumas en forma de
motas de algodón que vuelan al son del viento.
Para las
aves sería imposible vivir en la primavera con el mismo vestido que les sirvió
en el invierno. Ellas entienden que así como la vida sigue su cauce natural de
cambio, ellas también deben aprender a adaptarse y darle paso a una forma de
vivir más apropiada para las demandas de esta nueva era.
Así pues,
las aves de una forma muy natural nos muestran la importancia de desprenderse
de aquello que en esta nueva etapa de nuestra vida ya no nos sirve. Nos enseñan
que, como dice Wayne Dyer, "no se puede vivir la tarde con el mismo plan
de la mañana, porque lo que es cierto en la mañana en la tarde ya no lo
será".
La vida
cambia, y con sus cambios trae nuevas situaciones, retos y caminos. Si
prestamos atención podremos aprender a identificar los cambios que se darán. Y
si algún día la vida nos toma por sorpresa; sólo hemos de estar dispuestos a
aceptar lo sucedido y adaptarnos.
"No podrás nunca resolver un problema
usando el mismo tipo de pensamiento que te metió en el"
Vivan en Grandeza!
HEJ

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