Como un
poeta dijo una vez…
No importa lo que la semilla de durazno
quiera ser…
Eventualmente crecerá para ser un árbol de
duraznos…
Pero
cuando uno toma una respiración profunda y se abstrae por un breve momento de
todo ese bombardeo, Dios a través de sus miles de voces y formas nos vuelve a
susurrar al oído y nos recuerda que no son los objetos que deseamos lo que nos
definirá si no aquello que somos por dentro.
Ese ser
maravilloso que vinimos a ser a este mundo. Esa misión de vida en cuyo camino
todo cae perfectamente donde debe caer. Si nos dejamos llevar por esa voz
interior y le prestamos atención a las señales que nos da la vida,
eventualmente así como la semilla de durazno crecerá para ser un majestuoso árbol
de duraznos, así, la semilla de la grandeza que llevamos dentro crecerá hoja
a hoja para ser maravilloso desde la raíz hasta el tope!
Vivan en
Grandeza,
HEJ
Soñando
en grande
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